Fotografía de Leonardo Ríos Echevarría (https://www.instagram.com/leonardoriosechevarria/)

La fotografía de Alex Webb (México, 1986) es un poema visual que despierta la sensibilidad de la mirada más rígida. El amarillo es la principal herramienta de contraste y contribuye a intensificar la sombra del sujeto (el ser) fotografiado.

Luego de 40 años de ese momento espontáneo, o quizás, calculado a precisión en espacio y tiempo, Alex Webb nos deja su legado para que en su honor, Leonardo Ríos nos agasaje con instantes basados en el contraste de la luz, sombra y color.

En esta primera foto una simetría se ve contrapuesta por el espacio ocupado por la mujer autóctona, cuyos atuendos embelecen la escena y afloran el contraste delineado del amarillo. El primer plano determinaría el eje central de la fotografía, pero en esencia, es el color y el juego de la luz que permite la armonía del cuadro.

En un intento majestuoso, Leonardo nos obsequia un emulado cuadro que, en contraste con la fotografía de Webb, honra esa capacidad de encontrar el momento decisivo y la complicidad del contexto, del color y del significado.

El amarillo aquí no sólo enmarca, sino que reacciona. Y esa reacción permite establecer la subjetividad del momento. El marco incompleto de la puerta acompaña esa incertidumbre aunada a la sombra figurada del niño, que nos deja la cuestión del nivel real en el que el espectador podría considerarse si estuviese en la escena real.

Esa oportunidad imaginativa sólo pudo pasar un momento, una vez, un instante. Y esa precisión ha sido posible gracias a la sensibilidad del fotógrafo.

Conseguir el multinivel de capas en una calle puede resultar, a veces, una labor titánica. Sin embargo, cuando el espacio-tiempo se presta a detenerse, el lapso sublime se manifiesta en esta foto. La ambigüedad de direcciones, de situaciones y de anécdotas de quienes participan involuntariamente en la foto complementa grandemente el contraste y el dramático color amarillo.

Al contrastar todas las fotografías, se evidencia una constante: la relación dialéctica entre la figura y el fondo. En unas, el sujeto se impone mediante su corporeidad y su vestimenta; en otras, la sombra desplaza al cuerpo y se convierte en protagonista. El muro amarillo funciona como un plano pictórico que reduce la escena a su esencia formal, permitiendo que los gestos mínimos —una caminata, una mirada lateral, un perfil detenido, un cuerpo en tránsito— cobren intensidad simbólica. La luz dura fragmenta el espacio y genera geometrías precisas que estructuran la composición, mientras que la sombra introduce ambigüedad y dramatismo.

La genialidad de Leonardo Ríos queda evidenciada en el aquí y ahora y perennizada gracias a la rapidez aunada a su paciencia, para encontrar en cada una de sus fotografías el contexto, mirada, color y significado específico que permiten al mundo entender la visión de su mundo, desde lo amarillo.

En conjunto, estas fotografías revelan una estética que oscila entre lo documental y lo teatral. La ciudad se convierte en escenario, la luz en dramaturgia y el color en sustancia narrativa. Así, más que retratar momentos aislados, la obra construye un discurso visual continuo en el que el contraste —lumínico, cromático y humano— se transforma en lenguaje.

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2 respuestas a «El legado del sufrimiento de la luz»

  1. Avatar de insightfulacdf8de595
    insightfulacdf8de595

    Hola buen dia como puedo enviar mi ensayo fotográfico para que sea considerado. Saludos.

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  2. Avatar de donutglorious0d7d8aa25d
    donutglorious0d7d8aa25d

    Excelente serie, muy buena composición del color y luces y sombras.

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